La atención y el aprendizaje tempranos abarcan todas las formas de educación, tanto formales como informales, que se imparten a los niños pequeños hasta aproximadamente los ocho años de edad. Esta educación es fundamental para el desarrollo del niño y puede influir de manera significativa en los años posteriores de la vida de una persona.

Las experiencias de la primera infancia moldean el aprendizaje de un niño a lo largo de toda su vida, ya que el desarrollo del cerebro se produce de forma más rápida y drástica durante los tres primeros años de vida. Por cada dólar que se invierte en atención y aprendizaje tempranos, se ahorran hasta 16 dólares gracias a la reducción de los costes relacionados con la educación especial, el bienestar social y la delincuencia. Estas inversiones se traducen en un aumento de las tasas de graduación en la enseñanza secundaria, la admisión en la universidad y unos ingresos más elevados en el futuro. Los programas de cuidado y aprendizaje tempranos accesibles y asequibles conducen al crecimiento y la estabilidad económicos al permitir que las familias trabajen, busquen oportunidades de educación superior o formación, lo que conduce a una mayor participación en la fuerza laboral y a mayores ingresos. Nuestros esfuerzos se centran en ampliar el acceso a los programas de cuidado y aprendizaje tempranos mediante la búsqueda de soluciones creativas y financiación sostenible para apoyar a nuestros niños más pequeños.